Cómo funciona Stockeiro

Stockeiro vigila los valores que le digas y te avisa cuando su precio entra en el rango que tú has escrito.

No ejecuta órdenes, no está conectada a ningún bróker y no mueve dinero. Tampoco analiza ni puntúa valores: las zonas las traes tú.

Cada cuánto se mira el mercado

Los precios son de cierre y se refrescan una vez al día, después del cierre de mercado. Esto no es tiempo real: cada precio lleva al lado la fecha a la que corresponde, y esa fecha es la que manda.

Hay un solo ciclo diario, y es el único que compara los precios con tus zonas y emite los avisos que toquen. Los precios tienen dos entradas: ese mismo ciclo y el gesto de empezar a vigilar una acción, que trae su precio sin esperar al ciclo. El resto del tiempo la pantalla enseña el mismo precio, porque es el último que se conoce.

Ver una acción en zona no quiere decir que su aviso ya haya salido: los avisos se emiten en el ciclo diario, después del cierre. La pantalla puede ir por delante del correo.

Consecuencia que conviene saber antes de usar esto: un valor que entra en tu zona a media sesión y sale antes del cierre puede no aparecer, porque lo que se compara es el cierre. Stockeiro está pensado para zonas anchas y plazos largos, no para seguir una sesión minuto a minuto.

Qué es una zona

Una zona es un rango de precio: un mínimo y un máximo. No es un valor puntual ni un umbral — escribes entre qué dos precios te interesa que te avisen, y el mínimo no puede ser mayor que el máximo.

Cada acción vigilada puede tener zona de compra, zona de venta, las dos o ninguna. Son etiquetas independientes y opcionales: puedes seguir un valor sin ninguna zona solo para verlo en la lista, o poner solo una de las dos. Tampoco se exige que la de compra esté por debajo de la de venta; son tuyas y las ordenas tú.

Se entra en zona cuando el precio del ciclo cae dentro del rango, con los extremos incluidos: si tu zona de compra es 20 – 25, un precio de 20 ya está dentro, y uno de 25 también.

Las zonas las pones tú. Stockeiro no las calcula, no las sugiere y no las recomienda: se limita a comparar el último precio conocido con los rangos que has escrito. Tráete los números de donde los saques; aquí solo se vigilan.

En tu lista de vigiladas, cada acción enseña además lo cerca que está de su zona más próxima: una barra que se llena según el precio se acerca —del todo cuando ya está dentro, y vacía a partir de un 10% de distancia— y, al lado, el porcentaje exacto que le falta al precio y en qué sentido tendría que moverse. Puedes ordenar la lista por esa cercanía.

En cada acción vigilada puedes guardar además tu propia nota —hasta 1000 caracteres— y hasta 5 enlaces a donde la analices: tu gráfico, el hilo del foro, el informe de tu bróker. Se escriben desde el botón Editar de su fila y se quedan ahí aunque dejes de vigilarla.

Eso es tuyo y privado: nadie más lo ve, Stockeiro no lo usa para nada —ni avisa por ello, ni entra en ningún cálculo— y no abre tus enlaces: los guarda tal cual y los abres tú cuando quieras. Si borras tu cuenta, se van con ella.

Esa barra es solo una forma de leer la lista de un vistazo: no es una señal de nada, no adelanta ni cambia cuándo se avisa, y el porcentaje se mide sobre el último precio conocido, con lo que es tan reciente como él. Si la acción ha pasado por un split desde que escribiste la zona, los dos números están en escalas distintas y el porcentaje no te dice lo que parece: revisa la zona.

Cuándo llega el aviso, y de qué tipo

Hay dos tipos y no se confunden. El aviso de entrada es individual: se emite la vez que una acción entra en una de tus zonas, y no se repite mientras siga dentro. Si sale de la zona y vuelve a entrar más adelante, eso es una entrada nueva y sí se avisa otra vez.

El aviso de permanencia es un resumen: uno al día por persona, con todo lo que sigue dentro de su zona. Sirve para acordarse de lo que lleva días esperando sin llenar el buzón con lo mismo cada mañana.

La zona de compra y la de venta se evalúan por separado, así que una acción con las dos puede avisarte por una sin decir nada de la otra.

Todo aviso queda registrado en tu bandeja de Avisos, aunque el correo no llegue a salir. La bandeja es la fuente de verdad; el correo es la comodidad de no tener que abrir la app. Si un envío falla, el aviso sigue ahí y la bandeja lo marca.

Qué precio se compara

El precio que ves —y contra el que se comparan tus zonas— es el último precio de cierre no ajustado del valor, con la fecha a la que corresponde escrita al lado.

No ajustado quiere decir que la serie no se retoca por splits ni por dividendos. Es la misma base con la que tú miras un gráfico y escribes una zona, así que comparar una cosa con la otra tiene sentido. Si un valor hace un split, sus zonas se quedan donde estaban y te toca reescribirlas.

Los precios los sirve un proveedor externo, con carácter informativo. No sustituyen a la información oficial del mercado ni a la de tu bróker.

Qué mercados hay detrás

Estos siete y solo estos. Si un valor cotiza en otra plaza, el buscador no te lo ofrece; y si te lo ofreciera, no habría precio que comparar con tu zona. Preferimos decirlo aquí antes de que lo descubras buscando.

  • BME
  • NASDAQ
  • NYSE
  • Xetra
  • Nasdaq Estocolmo
  • Euronext París
  • Euronext Ámsterdam

El mismo ticker en dos mercados distintos son dos valores distintos, cada uno con su divisa y su precio: por eso el buscador te hace elegir la plaza y la lista de vigiladas enseña una columna de mercado.

Cuando una acción aparece sin precio

Pasa, y la lista lo dice en vez de dejar la celda vacía. Estos son todos los motivos posibles: si ves uno, es uno de estos siete.

Aún no ha pasado el ciclo
Acabas de añadirla y todavía no le ha tocado. Se ingiere en el próximo ciclo diario y a partir de ahí tendrá precio como las demás. No hay nada que arreglar: hay que esperar a mañana.
El proveedor no cubre ese mercado
La plaza en la que cotiza el valor queda fuera de lo que el proveedor de precios sirve. No es un problema del valor ni de tu zona: sencillamente no hay precio que traer, y no lo va a haber por esperar.
El proveedor no reconoce el símbolo
Le pedimos ese valor y responde que no lo conoce. Suele pasar con valores que dejaron de cotizar o que cambiaron de ticker. Si crees que sigue vivo, quítalo y vuelve a añadirlo desde el buscador.
Falta saber en qué mercado cotiza
Ese valor se guardó sin su plaza, y sin plaza no se puede pedir un precio sin adivinar cuál. Adivinar sería peor: el mismo ticker en otro mercado tiene otro precio y otra divisa. Quítalo y vuelve a añadirlo eligiéndolo del buscador.
El proveedor responde, pero no nos sirve ese valor
El proveedor contesta y aun así no nos da el precio de ese valor en esa plaza, o nos devuelve el de otra. El valor no está deslistado y reintentar no lo arregla: el trabajo es nuestro y lo estamos revisando.
Nos hemos quedado sin cuota de precios
Nuestro proveedor de precios nos vende un número de consultas al mes y las hemos consumido, así que ha dejado de darnos precios nuevos. No dice nada del valor, que cotiza con normalidad, ni de tu zona: el que se ha quedado corto es este producto. Tampoco lo arregla el tiempo — lo arreglamos nosotros reponiendo la cuota o cambiando de plan.
El proveedor no respondió
Se cayó, tardó demasiado o nos frenó por pedirle varias cosas demasiado seguidas. Es pasajero y no dice nada del valor: se vuelve a intentar en el ciclo siguiente y lo normal es que al día siguiente esté resuelto.

Por dónde se empieza

Se empieza en Vigiladas: buscas el valor por nombre o por ticker, eliges su mercado y escribes el rango. Con eso ya está vigilado; el resto lo hace el ciclo. Si todavía no tienes cuenta, créala aquí — y si ya la tienes, entra.